Las Memorias del
Abuelo Luis



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MEMORIAS

  · Así comenzó...
  · Mi arribo al Km 193 N.R.B.
  · Aquí también ocurrían crímenes
  · Gracias al progreso... creció la colonia
  · Junto al progreso, nació el pueblo




Aquí también ocurrían crímenes.

Con el transcurrir de los días, los dos funcionarios, fueron recorriendo la colonia, con el objeto de hacerse conocer y manifestar que la tranquilidad debía reinar en el paraje.

A pesar que ya contábamos con representantes de la ley en la colonia, las cosas no cambiaron mucho, continuaban sucediendo crímenes y desapareciendo animales; cuyos autores la mayoría de las veces, no se logro descubrir. Pero ya que viene al caso contaré algunos crímenes que afloran en mi memoria, los cuales ocurrieron desde el año 1933 en esta zona:

En esa época para llegar al km 213, podíamos hacerlo costeando el río o bien, para acortar el camino, atravesando campos y montes, pero por este último indiscutiblemente debíamos pasar por un lugar llamado "La Picadita del Misterio".

Recibió esa denominación porque todo aquel individuo que se animaba cruzarlo ni regresaba ni llegaba a destino. El misterio nadie pudo averiguarlo, así que la picadita permaneció para todos encerrada en un gran interrogante.

En 1934, los campos no estaban alambrados y era común que los animales produjeran estragos en el sembrado. A causa de esto el señor Fronet encerró en su corral los animales del señor Nicasio Uliambre que entraban en su chacra y le destruían el sembrado. Para retirar sus animales, les debía pagar los daños acaecidos. Pero este no estaba de acuerdo y el problema crecía. Entre ambos la furia aumentaba, decidiendo el Sr. Uliambre llegar a su fin, motivo por el cual entablaron una discusión donde el desafortunado Fronet recibió el impacto de dos balas muriendo en forma instantánea.

Ya por el año 1936 en el km 210 vivía el Sr. Luis Silveira, quien tuvo una discusión con su hijo. Esto se tornó en una tragedia. El padre pierde la vida después de haber recibido una descarga de bala efectuada por su propio hijo.

También en el mismo año pero en una chacra ubicada a 5 Km, cuyo dueño era el Sr. Toth, pariente de nuestro vecino, se lo encontró muerto en su propiedad. Según las suposiciones de los vecinos, el asesinato lo produjeron individuos desconocidos que entraron de noche, creyendo que tenía mucho dinero.

Los forajidos, impulsados por la ambición y la codicia le destrozaron el cráneo de un golpe de martillo, quitándole la vida. En el transcurso de ese año llegó a la colonia un joven alemán, cuyo apellido no recuerdo, trabajó en la desmotadora oficial de esta jurisdicción. Su carácter era muy tranquilo y apacible, de espíritu trabajador, como todo hombre de sangre europea, poco derrochador, pero muy ahorrista. Era soltero e invertía todo su sueldo en artículos que le brindaran comodidad a su casa, de modo que, por lo que se apreciaba, con el correr del tiempo se casaría.

Aunque era un hombre muy calculador y muy ordenado en sus cosas, apareció muerto en su propia casa. El crimen fue cometido durante la noche, seguramente por desconocidos, ya que no se halló a los culpables del hecho; quienes, debido a las comodidades con que contaba el joven, desconfiaron que tendría mucho dinero, más aún porque era extranjero.

En el lote 108, lo que actualmente es la Ladrillería, un señor de nacionalidad extranjera había levantado su rancho donde habilitó una pequeña despensa para abastecer al personal que trabajaba en ese lugar. Una mañana llegaron siete muchachos, jóvenes entre 18 y 20 años, de apellido Pavón que cometieron un hecho insólito. La despensa tenía una ventana en el frente a través de la cual el dueño despachaba a los clientes, ya que en ese época se debía ser muy desconfiado y cauteloso.

Atrás estaba la única puerta de la vivienda. Procediendo disimuladamente, uno de los jóvenes pidió mercaderías y 1 litro de vino. Como esta bebida venía en barriles de 180 litros, el bolichero se agachó a cargar la botella y uno de ellos golpeó violentamente su cabeza con un garrote quitándole la vida.

 

Cada hoja de mis "Memorias" refleja mi vida y el origen de "El Colorado", cuna de mis sueños, de mis éxitos y de mis fracasos; porque como hombre, como ciudadano y como padre siempre traté de ser lo más justo y lo más correcto. Actitudes que no sólo forjaron mi personalidad, sino que constantemente guiaron mi conciencia cada vez que tuve que emprender una acción o tomar una decisión.

Sólo deseo que al recorrer cada página, la imaginación recree cada rincón de este entrañable lugar que nos pertenece a cada uno de los habitantes y que es digno de hacerlo progresar día a día con esfuerzo, optimismo y dedicación.

Cirilo Luis Pourcel

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